¿Por qué el dentista lleva esas gafas tan extrañas?

on diciembre 17, 2015 Dentista with 0 comments

Los instrumentos de la clínica dental no son nada convencionales. Irrigadores bucales, tuercas, guantes, mascarillas, ganchos… Cada uno de ellos está diseñado para ayudar en el trabajo del profesional. De entre todos los que vemos por el consultorio, el que más llama la atención de los pacientes es una especie de gafas que tienen unas lentes incrustadas. ¿Qué es este utensilio? ¿Por qué el dentista las lleva? ¿Para qué sirven? Aunque muchos no se atreven a plantearlos, estos interrogantes cruzan las mentes de la mayoría de personas que se sientan en el sillón dental. El equipo de Centro Dental Pedralbes quiere despejar tus dudas y la inquietud que te genera la falta de respuestas. Te decimos ya de entrada que no, no es porque tengamos deficiencias visuales.

Estas gafas que los pacientes identifican como extrañas sirven para magnificar la visión del dentista. La boca es una cavidad pequeña y oscura que tiene elementos de un tamaño verdaderamente reducido. Para completar las revisiones y los diagnósticos, es esencial utilizar instrumentos como estas gafas y así ver más y mejor. De este modo, identificaremos más fácilmente los problemas y daremos con tratamientos más específicos y de mayor calidad. La utilización de instrumentos como este no tiene ninguna desventaja para el paciente. De hecho, es justo lo contrario. ¿Qué ventajas aportan las gafas de magnificación al paciente?

Hemos dicho que, gracias a ellas, el dentista puede acceder a zonas complejas con mejor visión y, en caso de un tratamiento de restauración, puede controlar la calidad de los acabados. Sabemos que el objetivo principal de todo profesional es dar con el tratamiento menos invasivo y que más comodidad ofrezca al paciente. La ayuda de estas lupas o microscopios permite procedimientos menos agresivos, con recuperaciones más suaves y con mejores garantías de buenos resultados. Podríamos decir, pues, que las gafas extrañas aportan grandes beneficios tanto para el paciente como para el mismo dentista.

No obstante, hay que tener en cuenta que, como todo utensilio odontológico, es necesario saber utilizarlo. El empleo de estas gafas de magnificación requiere una curva de aprendizaje y una formación especializada. También el personal auxiliar tiene que estar muy bien preparado y conocer las implicaciones de este instrumento. A pesar de que la observación y el tratamiento puede alargarse, si se utilizan estas gafas el paciente puede estar seguro de que el dentista está bien formado y que el tratamiento será el más adecuado.

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